'San Andreas', de ¿Rolland Emmerich? No, de Brad Peyton



Las pretenciones son fastidiosas. Esas veces que a un director se le da la oportunidad para que piense por si mismo, para que el idealice la película no solo con lo que le enseñaron sino basándose en la experiencia propia, su visión propia. También están ciertas ocasiones en las que un director se le ocurre seguir los pasos de quienes lo influenciaron, y esta bastante bien. Quentin Tarantino se ha influenciado de los maestros del séptimo arte, pero no por ello jamas ha abandonado su punto de vista personal. La palabra es aprender, no copiar. En el caso de San Andreas, ¿que pasaría si en esta ocasión es un director novicio quien quiere seguir los pasos de un director del cine catastrofe, y este ni siquiera ha dejado tan buenas enseñanzas que digamos?


Es la historia de Ray Gaines (Dwayne Johnson), un líder de rescatistas de Los Angeles. Un día la falla de San Andrés se desquebraja por toda california causando un terremoto nivel 9 en escala de Richter, destruyendo varias ciudades del estado, y Ray deberá proteger a su familia de la hecatombe.

Primero, la presentación no tiene el suficiente encanto. Si la historia se tratara nada mas de los rescatistas comandados por el propio Ray, tendría algo de interés. También ganaría mas si el equipo que nos presenta la introducción estuviera en toda la película, viviendo la aventura al lado de Ray. Pero tenían que añadir un conflicto fantástico de por medio, y los compañeros del personaje de Johnson son criminalmente ignorados. Total no hay nadie para recordar en el futuro porque la trama y los personajes están llenos de clichés: El padre musculoso, la hija y la madre recién divorciada típica de Los Angeles, ricos, re limpios, viviendo en casas de ensueño y aun así sufriendo el fallecimiento de una de las hijas. El único personaje que logra dar un pequeño click, es Ollie, el menor, pero tampoco se vuelve tan relevante. Ni que hablar del rellenesco arco argumental protagonizado por Paul Giamatti.



El mayor problema de San Andreas es que Brad Peyton quiere ser Roland Emmerich, y por mas que sea favorable evitar a Michael Bay como ejemplo a seguir, el director de The Day After Tomorrow tampoco es mucho mejor. Como resultado, estilo sobre substancia, que para colmo todo en la película ya se ha visto, una banda sonora olvidable salvo por dos tracks agradables, y hasta el apartado técnico, tanto en sonido como fotografía, también peca de cliché y desganado. No hay estilo propio ni personalidad en las tomas, solo un plano secuencia que termina siendo lo mas interesante de la cinta. El guion por lo hecho sin ganas jamas toma fuerza en ningún momento, ni que hablar del perezoso y mal llevado manejo del drama, que aparece donde no debe si no es para hacer lucir a unos actores que no levantan vuelo. Johnson por mas carisma que tenga, no es un actor completo.

Que una cinta sea realizada por el simple propósito de dar entretenimiento sin mayores pretensiones conceptuales o artísticas no es justificación para que no se haga un mas mínimo esfuerzo con la obra que tratan de llevar. Las películas verdaderamente entretenidas eran aventuras que valían la pena, y hasta probablemente dejaban algún mensaje. ¿Y que tiene San Andreas? Una banderita estadounidense sana salida de la nada ondeando sobre un Golden Gate hecho trizas al final de la cinta. Esto es lo que pasa cuando un director quiere ser Roland Emmerich, y logra conseguirlo.




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